Por Guillermo Zapata
En mi reproductor portátil suena Vangelis y la voz de Harrison Ford le da instrucciones a un escáner para investigar una fotografía. Pero ya no es el futuro. Es ahora. Es hoy. Mike Davis escribió hace unos años un librito muy corto, pero esencial, que se llama “La Ecología del Miedo: Más allá de Blade Runner” (Edit. Virus). Es difícil no pensar en él cuando leo el proyecto de Sarkozy para el París del futuro.
La Jornada publica hoy un artículo del propio Davis. Esta vez no sobre ciudades y urbanismo del futuro (del ahora) sino sobre algo también futurista y actual: La gripe porcina. El título es elocuente, “Los Cerdos Peligrosos Usan Traje”.
El artículo dice algo relativamente sencillo de entender. Esta crisis sanitaria no es sanitaria exclusivamente, sino una crisis de todo el sistema. Esto es así porque no existe una faceta de la vida que no esté gobernada por las leyes del mercado y, por tanto, nada está ya separado, sino que todo está interconectado.
En la sociedad de control no hay conspiraciones, porque la sociedad al completo es una conspiración. No hay trama oculta, no es necesario. La trama es obvia y no es necesario mentir. La “teoría de la conspiración” es ya un lugar común, un cliché tontorrón que termina por no aportar nada. Una anécdota divertida. Es tan inofensiva que nosotros mismos la hemos convertido en anecdotario pop. Quizás como mecanismo de defensa ante ella. Quizás para no perder de vista lo evidente y dejar que el virús de la conspiranoia nos niegue lo la lucided.
Lo más complicado hoy en día es señalar lo evidente, porque su cotidianidad, su cercanía, su obscenidad, hace que sea dificil pensar que estar normalidad es completamente intolerable.
Es evidente que hay una relación entre la industria de la alimentación y las sucesivas crisis biosanitarias
Es evidente que la progresiva privatización de la salud y la reducción de la investigación científica a criterios exclusivos de “eficiencia” para el mercado (y por tanto para la industria de la alimentación) impide que haya una experimentación real sobre amenazas reales.
Es evidente que la privatización de los frutos del conocimiento a través de los sistemas de patentes está impidiendo que los países que más sufren estas crisis biosanitarias accedan a las vacunas con la velocidad necesaria y sin coste.
Es evidente que, con la excusa, del control epidemiológico se están legitimando políticas de control social y de gobierno de los movimientos, especialmente en lo que se refiere a las migraciones.
Es evidente que los medios de comunicación producen pánico de manera sostenida porque es una buena manera de alimentar su negocio y por su necesidad permanente de produces eventos.
Es evidente que los titulares llenos de expresiones como “invade” “salta fronteras” “golpea nuestro país” “amenaza invisible”, etc. Forman un todo peligroso dónde caben virús, terrorismo e inmigración ilegal.
Es evidente que esta pandemia de hoy no es nada comparado con otras pandemias que alcanzan las portadas de los medios de comunicación y el debate público muy de tarde en tarde. Pandemias como el hambre o el SIDA.
Es evidente que la alarma es la mejor manera de promover el miedo. El miedo es el mejor aliado del pensamiento débil, que podría hacernos creer que todo esto no es más que un accidente. Y que los accidentes no tienen causas. Y que sin causas, no hay responsables.
Bola Extra Otro libro importante de Davis al respecto es El monstruo llama a nuestra puerta. La amenaza global de la Gripe Aviar
*Publicado el 29 de abril del 2009 en http://www.filmica.com/casiopea/archivos/009443.html
